Porque los clientes ya no eligen un producto
o servicio sólo por la ecuación costo - beneficio,
sino por la vivencia que ofrece antes de la compra
y durante su consumo. Solo si la comercialización
y el producto o servicio brindan una experiencia
agradable, atractiva y que satisface sus necesidades,
el éxito está asegurado. Tener una experiencia no
implica necesariamente hacer algo costoso, sino
enfocarse realmente en lo que siente y necesita el
cliente, innovando y siendo creativos hasta el límite.